El Gobierno venezolano anunció la activación del plan «Venezuela Alimenta Hambre Cero» y fijó como objetivo alcanzar mejores indicadores nutricionales antes de 2030. Delcy Rodríguez ordenó ampliar la alimentación escolar hasta cuatro millones de niños y extender la distribución de alimentos mediante los CLAP. Sin embargo, investigaciones independientes advierten que las cifras oficiales de cobertura no permiten comprobar cuántos estudiantes reciben comida diariamente.
CARACAS, 24 DE OCTUBRE DE 2026. — La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó este sábado una nueva fase de la política alimentaria del Ejecutivo, con la promesa de avanzar hacia la eliminación del hambre antes de 2030, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
El anuncio se produjo durante una actividad relacionada con la apertura de establecimientos de la red estatal Mercal. Allí, Rodríguez afirmó que Venezuela se encuentra cerca de cumplir la meta y pidió movilizar la producción agroindustrial, las redes de distribución y los programas sociales.
El proyecto había sido anunciado previamente, el 12 de octubre, durante la participación de Rodríguez en el Foro Mundial de la Alimentación, celebrado en Roma bajo la organización de la FAO.
De 2,5 a cuatro millones de escolares: la principal promesa
Uno de los anuncios centrales consiste en ampliar el Programa de Alimentación Escolar (PAE), cuya cobertura actual fue situada por el Ejecutivo en aproximadamente 2,5 millones de estudiantes.
La nueva meta oficial es llegar a cuatro millones de niños atendidos. De concretarse, supondría incorporar a 1,5 millones de estudiantes adicionales respecto de la cifra presentada por Rodríguez.
Sin embargo, el número anunciado representa una meta gubernamental y no un resultado ya alcanzado.
La ampliación plantea desafíos relacionados con el suministro regular de alimentos, su calidad nutricional, la logística de distribución y la capacidad de las escuelas para garantizar que las comidas lleguen efectivamente a los beneficiarios.
Una investigación cuestiona la cobertura diaria anunciada
El medio de verificación Cotejo.info publicó el 19 de octubre una investigación sobre las declaraciones oficiales relacionadas con el Programa de Alimentación Escolar.
Su revisión encontró que los datos públicos disponibles no permiten confirmar que los 2,5 millones de estudiantes mencionados por Rodríguez reciban efectivamente alimentación todos los días.
La investigación citó resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) de 2025, según los cuales aproximadamente 3,9 millones de estudiantes figuraban como beneficiarios del programa, pero solo el 29 % recibía alimentos diariamente.
Estas cifras corresponden a 2025 y no permiten descartar mejoras durante 2026. No obstante, evidencian la importancia de distinguir entre estudiantes inscritos, personas beneficiadas ocasionalmente y niños que reciben una comida completa cada jornada escolar.
También se han registrado diferencias entre las cifras de cobertura difundidas por distintas autoridades en años recientes, sin que exista una serie pública homogénea que permita explicar todas las variaciones.
Los CLAP y Mercal forman parte de la estrategia
Rodríguez también planteó ampliar la protección alimentaria mediante los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), con una meta de cobertura de cuatro millones de familias.
La red Mercal, creada durante el Gobierno de Hugo Chávez, continuará formando parte de la estructura de distribución de productos a precios inferiores a los del mercado.
Según las cifras presentadas por la mandataria y recogidas por la agencia EFE, Venezuela cuenta con alrededor de 250 establecimientos de este tipo y una distribución semanal aproximada de 15.000 toneladas de alimentos.
Para evaluar el impacto de estas iniciativas será necesario conocer no solamente el volumen de productos distribuidos, sino también su regularidad, calidad, precios y alcance territorial.
Las cifras de subalimentación y su interpretación
Durante sus presentaciones oficiales, Rodríguez sostuvo que la prevalencia de la subalimentación en Venezuela había disminuido y citó porcentajes de 5,3 % para 2025 y 3 % para 2026.
Estas cifras fueron expuestas por el Ejecutivo como señales de recuperación. Sin embargo, deben diferenciarse de las series estadísticas internacionales publicadas con metodologías y períodos de referencia específicos.
La FAO utiliza indicadores como la prevalencia de subalimentación y la inseguridad alimentaria moderada o grave, que miden aspectos relacionados, pero no idénticos, del acceso a una alimentación adecuada.
Por ello, la afirmación de que un país se encuentra cerca de alcanzar el objetivo de «Hambre Cero» requiere examinar tanto las estadísticas nutricionales como las condiciones reales de acceso a los alimentos.
El poder adquisitivo sigue siendo un desafío
Las metas oficiales contrastan con las dificultades económicas que continúan afectando a numerosos hogares venezolanos.
El salario mínimo legal y las pensiones mantienen una capacidad de compra extremadamente reducida frente al costo de la alimentación, aunque el Ejecutivo complementa parte de los ingresos mediante bonificaciones y otros mecanismos de asistencia.
Las organizaciones que estudian las condiciones de vida han advertido que el acceso a una dieta suficiente depende no solo de la disponibilidad de productos, sino también de los ingresos familiares, los precios y la estabilidad de los servicios públicos.
Un informe de la FAO publicado en diciembre de 2025 estimó que aproximadamente 7,9 millones de personas necesitaban asistencia humanitaria en Venezuela al cierre de ese año. Se trata de un indicador más amplio que la subalimentación y no debe confundirse con el número de personas que padecen hambre.
Ese antecedente muestra la importancia de evaluar los anuncios de recuperación junto con las necesidades sociales documentadas.
La meta de 2030 dependerá de resultados verificables
El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2 de las Naciones Unidas contempla poner fin al hambre, mejorar la nutrición y promover sistemas alimentarios sostenibles.
Para determinar si Venezuela avanza hacia ese compromiso será necesario publicar indicadores comparables, transparentes y periódicos sobre desnutrición, inseguridad alimentaria, cobertura escolar y acceso económico a los alimentos.
También será importante conocer los recursos asignados a la expansión del PAE, los mecanismos de seguimiento y los resultados de las políticas dirigidas a los sectores más vulnerables.
La promesa de «Hambre Cero» antes de 2030 abre una nueva etapa de compromisos oficiales. Su cumplimiento deberá medirse por la reducción comprobable de las carencias alimentarias y por la capacidad de las familias venezolanas para acceder de manera estable a una nutrición adecuada, más allá de las cifras anunciadas en actos gubernamentales.
Redacción y adaptación periodística: iDIFÚNDELO YA!
Nota editorial: Las metas de cobertura, los porcentajes de subalimentación y las cifras de distribución atribuidas al Ejecutivo no deben interpretarse como resultados verificados independientemente. Las mediciones de ENCOVI citadas corresponden a 2025.